“¡Juventud, divino tesoro!” ¿A quién se le ocurriría esto? ¿Tesoro de qué? Si vivimos “pelaos” todo el tiempo, sin un duro en el bolsillo, ¡privándonos de caprichos porque no nos llega el dinero para el fin de semana! Los más afortunados se sacan unas pelillas en algún “curro” los viernes y sábados… otros reciben la pequeña propina que sus padres creen que ‘aun’ se merecen a la semana… pero muchos, cada vez más, viven “al límite” con el dinero de navidades, cumpleaños y quizá algún ingreso extra. Y luego dicen que divino tesoro…
Hay otra frase que me hace mucha gracia… de Vicente Blasco Ibáñez “La juventud es la edad de los sacrificios desinteresados, de la ausencia de egoísmo, de los excesos superfluos” jajaja ¿Que los jóvenes no son egoístas? ¿De verdad son desinteresados? Basta con pensar en una escena cotidiana de cualquier familia:
- La madre: “Juan, ayúdame por favor a doblar las sábanas”
- Juan: “Joder mamá, ¿no te pueden ayudar papá o la tonta de mi hermana? ¿No ves que estoy estudiando? (mientras navega por Internet)
- La madre: “Nooooo, te lo estoy diciendo a ti”
- Juan: “vale, te ayudo si este fin de semana me dejas ir a Ávila a una fiesta que organiza el primo de Jorge”…
- Juan: “Joder mamá, ¿no te pueden ayudar papá o la tonta de mi hermana? ¿No ves que estoy estudiando? (mientras navega por Internet)
- La madre: “Nooooo, te lo estoy diciendo a ti”
- Juan: “vale, te ayudo si este fin de semana me dejas ir a Ávila a una fiesta que organiza el primo de Jorge”…
Eso es el sacrificio desinteresado de los jóvenes de hoy en día. Todo lo hacemos “por amor al arte” y sin ningún interés… ¡en fin!
Pero ¿Qué sería la vida sin los jóvenes? ¿A quién gritarían las madres y a quién harían “guerra psicológica” los padres? Desde luego que el día a día no tendría tanta emoción. Y si no que se lo pregunten a los que cada día tienen una batalla nueva que contar de las peleas en su casa… luego se van de vacaciones ¡y es lo primero que echan de menos!
Ser joven tiene cosas muy divertidas: hasta que no acabas de estudiar, buscas un trabajo y te independizas vives en una ‘burbuja’, sólo preocupado por ir de vez en cuando a clase, quedar con los amigos para tomar unas cervecitas, un fin de semana en la sierra y otro en casa de no se quién, no hay demasiados agobios de dinero porque ‘casi todo’ lo pagan los padres, chicos, chicas, sin compromiso… El problema llega cuando toda esta comodidad se acaba y mamá dice: “Venga, ya es hora ¿no?” Tú te puedes preguntar: “¿Hora de qué? A lo que tu madre te contestará: “Pues hora de que ‘vueles’, de que te busques la vida… los padres no vamos a estar aquí siempre y tarde o temprano tenias que ‘dejar el nido’ (expresión muy utilizada… sin comentarios jejeje)” Tú con cara de no haber roto nunca un plato piensas que tus padres te están echando de casa, te sientes ofendido, rechazado e incluso ‘abandonado’, “¿por qué a mi?”…
Ser joven tiene cosas muy divertidas: hasta que no acabas de estudiar, buscas un trabajo y te independizas vives en una ‘burbuja’, sólo preocupado por ir de vez en cuando a clase, quedar con los amigos para tomar unas cervecitas, un fin de semana en la sierra y otro en casa de no se quién, no hay demasiados agobios de dinero porque ‘casi todo’ lo pagan los padres, chicos, chicas, sin compromiso… El problema llega cuando toda esta comodidad se acaba y mamá dice: “Venga, ya es hora ¿no?” Tú te puedes preguntar: “¿Hora de qué? A lo que tu madre te contestará: “Pues hora de que ‘vueles’, de que te busques la vida… los padres no vamos a estar aquí siempre y tarde o temprano tenias que ‘dejar el nido’ (expresión muy utilizada… sin comentarios jejeje)” Tú con cara de no haber roto nunca un plato piensas que tus padres te están echando de casa, te sientes ofendido, rechazado e incluso ‘abandonado’, “¿por qué a mi?”…
Llegó el momento, amigo. Toca buscarse un trabajo, ropa sucia acumulada, cocina llena de platos sin lavar, corriendo a todos los lados, comida precocinada o ‘basura’ porque no da tiempo a más… y eso si, tu madre llamándote a todas horas “¿Estás bien?”, “¿Sabes poner la lavadora?” “Recuerda que la ropa oscura se lava aparte de la blanca” y tu: “Si mamá, si… pero ¿no me has echado de casa? Pues ¡déjame en paz!”
Ayyyyy si en el fondo con los padres se está muy bien… Todos hemos pensado alguna vez que lo perfecto sería vivir en casa, tener todo hecho pero no dar explicaciones ‘de nada’ de lo que haces… aunque me temo que eso es imposible… las madres tienen una cualidad innata: “preguntar todo” (el qué, el quién, el cómo, el dónde, el por qué y el para qué). Mira… sin el fondo van a tener algo de periodistas… o de detectives, quién sabe, porque de todo se enteran (o eso dicen ellas) ;)
("juventud" en chino)

