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viernes, 25 de mayo de 2007

El amor es ciego, cieguísimo


Los jóvenes somos expertos en enamorarnos de la persona equivocada… no digo que este sea mi caso, afortunadamente creo que hasta ahora he tenido mucha suerte, pero ¿quién no conoce a alguien que tenga a su lado a una pareja que le cae mal a todo el mundo menos a él/ella?

Sólo el “ciego enamorado” es capaz de ver virtudes donde hay defectos, una sonrisa donde solo hay una cara de asco, de oír piropos cuando sólo hay malas palabras y de querer aunque a su lado la vida sea una ‘mierda’. “Es que no te conviene…”, “mira que desde fuera se ven mejor las cosas, así que hazme caso…”, os suenan ¿verdad? Y es que el amor es ciego y cuando se está enamorado no se ve más allá… todo parece tan bonito… ‘maripositas en el estómago’ mientras nos engañan, ya no con otra persona, sino con otra vida en general.

Pero esto es así. Acertar es muy difícil y como en todo… hay que arriesgarse… aunque salgamos escaldados.
Por si las moscas… conviene tener en cuenta las recomendaciones de los que nos rodean, aunque solo ‘un poquito’ porque ya se sabe que “cuatro ojos ven más que dos”.

viernes, 18 de mayo de 2007

Jóvenes, coche y alcohol


Los jóvenes no solemos consentir que nos digan lo que tenemos que hacer, que nuestros padres nos reprochen nuestras actitudes y por supuesto odiamos que nos den “moralinas” y consejos del tipo “cuando yo tenía tu edad…”. Pero después de leer el resultado de un estudio publicado recientemente sobre “los jóvenes, el alcohol y el coche”, me empiezo a plantear si es que somos tontos o es que nos gusta desafiar a todos los que intentan prevenirnos.

“El 40% de los jóvenes que salen de fiesta con el coche bebe alcohol pese a tener que conducir”, es el titular de la información.

“Es que yo controlo…”, “dejo de beber dos horas antes de coger el coche y listo…” o “me da igual. Los controles de policía sólo son para sacarnos el dinero…”. Tres frases muy típicas entre las personas que se incluyen en el porcentaje mencionado. ¿Pero qué pasa? ¿Es que no nos damos cuenta del riesgo real de coger el coche después de haber bebido? ¿Tan imbéciles somos que tenemos que sentir de cerca el dolor de una desgracia para darnos cuenta o ni eso?

Lo último tiene que ser coger el coche para salir de fiesta pero si realmente es necesario y nuestra intención es ‘no dejar ni gota en la copa’ ¿por qué no recurrir a un amigo que no pruebe nada, de fijo? Siempre hay alguien que no bebe y si no es así… pues nos volvemos en autobús, en taxi o al día siguiente cuando se nos haya pasado “la moña”.

Ya… “pero es que volver en taxi es muy caro y el bus es para los niños…” ¿Y perder la vida en un accidente no es caro? ¿Y emborracharse y conducir haciendo eses, poniendo en peligro tu vida y la de los demás, no es de niñatos? No, no es de niños, es de inconscientes, temerarios e inmaduros. Que yo sepa los pequeños tienen un poquito más de cabeza… y aprenden rápido a saber lo que son las consecuencias de sus actos.

Si me estás leyendo, si tú eres uno de éstos o si te subes habitualmente con conductores bebidos… piénsatelo antes, por favor. Puede que no vuelvas a tener la oportunidad de decidir.

jueves, 17 de mayo de 2007

Es la época del celo

La primavera la sangre altera… o por lo menos la de “ellos”. Me gustaría hablar del “celo de los hombres”. Sí, porque los hombres también tienen celo, aunque no les aparece en una época determinada sino que están en celo todo el año, de enero de diciembre. Pero es ahora, con el calorcito, cuando sus hormonas despiertan de verdad y entran en revolución… aunque más que el calor deben de ser los escotes y las minifaldas sin medias…que suben la temperatura.

23.30 horas de un sábado de fiesta. Un grupo de chicos bailan a nuestro lado y disimuladamente empiezan a darse empujoncitos contra nosotras. Jijiji jajaja “¡pero tío, no las empujes!” y venga, cada vez más apretujadas contra la esquina del bar. Sacamos una foto y por arte de magia en el fondo aparecen tres caras desconocidas haciendo el tonto… en fin, cosas de hombres. Están en celo. Y es que estar en celo es muy malo… es un quiero y no puedo constante. ¡Pero qué mal lo pasan!

A mi los hombres en acción me recuerdan a los pavos reales del Campo Grande. Los machos con su cola levantada, abierta como un abanico y persiguiendo a la hembra haciendo movimientos extraños con la cabeza, con la cresta bien erguida… Mientras tanto la hembra pasea tranquilamente, pasando del macho, de su cresta y de la colita levantada … ¡Digo yo que tanto tiempo hacia arriba les tiene que entrar agujetas!

Pero bueno, mientras ellos atacan, yo me quedo con mi “astenia primaveral” (Dícese de la desgana que al parecer entra en esta época de polen)

viernes, 11 de mayo de 2007

Julieta apedreada

“Una niña de 17 años muere apedreada brutalmente en Irak"

Con esta noticia despertábamos el martes. La muchacha, que pertenecía a una secta kurda que alaba al Diablo, había cometido el “delito” de enamorarse de un joven musulmán con el que quería casarse. Por amor se había convertido al islam, algo que su familia no toleró y un grupo de nueve hombres, pertenecientes a su propia familia, la apedrearon hasta la muerte.

Una Julieta que de nuevo muere, un Romeo que no se sabe dónde está. Noticias como ésta nos tienen que hacer pensar en lo afortunados que somos por vivir en una sociedad en la que el amor es libre. Una sociedad en la que los jóvenes se enamoran sin edad, sin sexo, sin raza, sin distinción social. Una sociedad permisiva en la que ir por la calle de la mano no es delito, ni besarse en público, ni decirse ‘te quiero’ delante de la familia, ni tener un hijo sin estar casado. Una sociedad libre en la que no existen “Julietas apedreadas”.



jueves, 10 de mayo de 2007

Prohibido resoplar

“Estoy de prácticas” o “soy becaria”… para el caso es lo mismo y depende del sitio en el que estés te llamarán de una forma o de otra. No en todas las empresas te tratan igual. Las hay muy consideradas con los jóvenes que pasarán sus tres meses de verano dedicados en cuerpo y alma a un trabajo de manera totalmente altruista. También las hay bastante "despiadadas".
Las empresas ‘buenas’ te invitarán a la cena de empresa, te darán algún regalo (entradas para conciertos, cesta de navidad…) pero sobre todo no dejarán que los demás trabajadores se aprovechen de tu inexperiencia, sino que te tratarán de igual a igual. Este trato incluye que tengas que trabajar como uno más, realizando cualquier tipo de trabajo sin pensar en si es difícil o no para ti.
Por el contrario, las empresas ‘malas’ te pedirán que hagas alguna horilla más, te mandarán hacer lo más fácil o aburrido para el resto (por tenerte ocupado, más que nada) y te brindarán frases como “estás aquí para aprender, así que limítate a observar”.


Lo que es común a las dos empresas es que mientras seas becario no puedes resoplar ni quejarte del trabajo porque “te están dando la oportunidad de aprender y tendrías que estar pagando por ello…” ¡qué gracia me hace esa expresión! Así que te paguen o no, no olvides poner buena cara y sonríe jajaja




martes, 8 de mayo de 2007

¡Juventud, divino tesoro!


“¡Juventud, divino tesoro!” ¿A quién se le ocurriría esto? ¿Tesoro de qué? Si vivimos “pelaos” todo el tiempo, sin un duro en el bolsillo, ¡privándonos de caprichos porque no nos llega el dinero para el fin de semana! Los más afortunados se sacan unas pelillas en algún “curro” los viernes y sábados… otros reciben la pequeña propina que sus padres creen que ‘aun’ se merecen a la semana… pero muchos, cada vez más, viven “al límite” con el dinero de navidades, cumpleaños y quizá algún ingreso extra. Y luego dicen que divino tesoro…

Hay otra frase que me hace mucha gracia… de Vicente Blasco Ibáñez “La juventud es la edad de los sacrificios desinteresados, de la ausencia de egoísmo, de los excesos superfluos” jajaja ¿Que los jóvenes no son egoístas? ¿De verdad son desinteresados? Basta con pensar en una escena cotidiana de cualquier familia:

- La madre: “Juan, ayúdame por favor a doblar las sábanas”
- Juan: “Joder mamá, ¿no te pueden ayudar papá o la tonta de mi hermana? ¿No ves que estoy estudiando? (mientras navega por Internet)
- La madre: “Nooooo, te lo estoy diciendo a ti”
- Juan: “vale, te ayudo si este fin de semana me dejas ir a Ávila a una fiesta que organiza el primo de Jorge”…

Eso es el sacrificio desinteresado de los jóvenes de hoy en día. Todo lo hacemos “por amor al arte” y sin ningún interés… ¡en fin!

Pero ¿Qué sería la vida sin los jóvenes? ¿A quién gritarían las madres y a quién harían “guerra psicológica” los padres? Desde luego que el día a día no tendría tanta emoción. Y si no que se lo pregunten a los que cada día tienen una batalla nueva que contar de las peleas en su casa… luego se van de vacaciones ¡y es lo primero que echan de menos!

Ser joven tiene cosas muy divertidas: hasta que no acabas de estudiar, buscas un trabajo y te independizas vives en una ‘burbuja’, sólo preocupado por ir de vez en cuando a clase, quedar con los amigos para tomar unas cervecitas, un fin de semana en la sierra y otro en casa de no se quién, no hay demasiados agobios de dinero porque ‘casi todo’ lo pagan los padres, chicos, chicas, sin compromiso… El problema llega cuando toda esta comodidad se acaba y mamá dice: “Venga, ya es hora ¿no?” Tú te puedes preguntar: “¿Hora de qué? A lo que tu madre te contestará: “Pues hora de que ‘vueles’, de que te busques la vida… los padres no vamos a estar aquí siempre y tarde o temprano tenias que ‘dejar el nido’ (expresión muy utilizada… sin comentarios jejeje)” Tú con cara de no haber roto nunca un plato piensas que tus padres te están echando de casa, te sientes ofendido, rechazado e incluso ‘abandonado’, “¿por qué a mi?”…

Llegó el momento, amigo. Toca buscarse un trabajo, ropa sucia acumulada, cocina llena de platos sin lavar, corriendo a todos los lados, comida precocinada o ‘basura’ porque no da tiempo a más… y eso si, tu madre llamándote a todas horas “¿Estás bien?”, “¿Sabes poner la lavadora?” “Recuerda que la ropa oscura se lava aparte de la blanca” y tu: “Si mamá, si… pero ¿no me has echado de casa? Pues ¡déjame en paz!”

Ayyyyy si en el fondo con los padres se está muy bien… Todos hemos pensado alguna vez que lo perfecto sería vivir en casa, tener todo hecho pero no dar explicaciones ‘de nada’ de lo que haces… aunque me temo que eso es imposible… las madres tienen una cualidad innata: “preguntar todo” (el qué, el quién, el cómo, el dónde, el por qué y el para qué). Mira… sin el fondo van a tener algo de periodistas… o de detectives, quién sabe, porque de todo se enteran (o eso dicen ellas) ;)
("juventud" en chino)